La Izquierda Neoliberal

Eder Guevara
@EderGuevaraM

Los embates de la posmodernidad han provocado que todo o casi todo concepto tenga cabida en algún resquicio de la realidad, hay gente que se asume con toda convicción como apolítica por lo cansada que está de tanta marrullería por parte de la clase política; hay organizaciones identificadas como anarco capitalistas, cualquiera que les escuchara diría que son una reivindicación radical del neoliberalismo, puesto que las multinacionales, principales beneficiarias y promotoras de dicho sistema, apuestan a que el estado aparezca en escena lo menos posible y los anarco capitalistas quieren la extinción total del estado.

En este sentido también nos encontramos con un fenómeno muy particular que son las fuerzas políticas auto adscritas al socialismo, al socialismo democrático o a la socialdemocracia, que en sus estatutos y programa tienen líneas claras en favor del reconocimiento de derechos colectivos e individuales, como el pleno reconocimiento de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, el derecho universal a formar una familia (demanda sobre todo de la comunidad LGBT), el derecho universal a la educación, la alimentación, el trabajo, la sanidad, etc; pero consideran anacrónicos debates como el de el origen de la desigualdad social.

Sobre todo se distinguen porque a la hora de asumir el poder si bien implementan medidas sociales más radicales que los neoliberales clásicos (Tatcher, Reagan, etc), no modifican su relación con las empresas y bancos trasnacionales, ni incomodan en nada a la iniciativa privada, por ejemplo con los privilegios fiscales que les otorgan.

Es bien significativo que cuando el PSOE hacía un enorme esfuerzo por ratificar su estancia en el poder, la izquierda social y diversas organizaciones del movimiento popular, sobre todo de las juventudes, tenían tomadas las calles por todo el país, le dieron la espalda a las urnas. El resultado: volvió el PP al poder a dar continuidad a lo iniciado por Aznar y legitimado -y aumentado- por Zapatero; pero de una forma más radical, porque golpea la universalidad de los derechos básicos de la población, la crisis humanitaria que vive hoy España es alarmante, se calcula que más de 3 000 personas se han suicidado a causa de la crisis de la llamada “burbuja inmobiliaria”.

Hoy las masivas manifestaciones en Brasil han sido un balde de agua fría para quienes consideraban un paradigma al gobierno de Luis Ignacio “Lula” da Silva; si bien es cierto que redujo la pobreza extrema, jamás marcó un distanciamiento claro con las empresas multinacionales. A día de hoy el endeble equilibrio de la balanza lo rompieron los compromisos hechos por él antes de abandonar la Presidencia y que Dilma Rousseff ratificó, y para saldar el vacío presupuestal ¿qué hizo? Aumentar el pasaje a la población.

Dos grandes victorias lleva ya el movimiento popular brasileño: lograron frenar el alza al pasaje que ya había sido anunciada, y desmitifican aquello de que la mejor izquierda posible era la que representa Lula. ¡Gracias!

En un esquema clásico, desde la perspectiva del socialismo ortodoxo, podríamos decir que quienes no apuestan por la desaparición de la desigualdad social y por lo tanto por la explotación de las personas, no es izquierda; no obstante, ese sería en estos momentos un lugar común para efectos tácticos. Si tenemos claros los límites y pretensiones de esta izquierda neoliberal, las izquierdas antisistémicas (socialistas, comunistas, socialdemócratas, liberales nacionalistas, etc), podemos considerarla una aliada en la oposición en temas específicos relativos a la defensa de los derechos humanos, e incluso una oposición con la que es posible dialogar cuando arribemos al poder.

Entre más avanza la crisis económica y social en los países emergentes, queda más clara la aportación histórica de los países del bloque bolivariano, con una postura clara respecto a la relación con las multinacionales, los indicadores de desigualdad y calidad de vida de la población en Venezuela, Ecuador y Bolivia, están a años luz de países como México o Colombia.

Hoy en México el papel de la izquierda neoliberal ha sido claramente de colaboracionismo con el gobierno federal, la aprobación casi por unanimidad en los congresos de las reformas de telecomunicaciones, y educativa y la escasa resistencia a la reforma laboral así lo demuestran; en puerta tenemos la que para muchos es la madre de todas las batallas: frenar las reformas energética y fiscal, que de ser aprobadas sumergirán al país en la peor crisis humanitaria de la historia.

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