Sobre los cien días más recientes de los últimos treinta años y el cambio de paradigmas.

Estamos cumpliendo los primeros cien días de un nuevo gobierno impuesto, marcado de origen por la corrupción y el desprecio a la población, no ha tardado nada en confirmar lo que ya sabíamos: el de Peña es un gobierno de continuidad del proyecto neoliberal que inició hace poco más de treinta años, de hecho le ha dado continuidad a algunas de las reformas que inició uno de sus padrinos políticos Carlos Salinas de Gortari.

El domingo pasado estuve de invitado en el programa Sin Filtro, el tema fue precisamente el de los cien días, y aunque fue un debate muy respetuoso y plural, hubo temas que se quedaron en el papel, una hora no bastó. Antes de entrar en materia tengo la obligación moral de decir que el titular y los panelistas del programa se portaron a la altura, al estar ahí e intercambiar puntos de vista con ellos me di cuenta que sus posturas no son acríticas y que sobre todo están muy sustentadas, más allá de que en varias no coincidimos. En fin, agradezco la invitación de Genaro Lozano y Antonio Attolini.

En el debate hablé sobre la farsa que desde mi perspectiva es el llamado Pacto Por México, debería llamarse Pacto para entregar lo último que queda de México o algo así, dicho pacto cumple funciones muy específicas, a saber:

* Es un producto comercial, busca otorgar un poco de legitimidad a Peña luego de tan controversial forma de llegar a la Presidencia.

* Es en realidad un acuerdo entre el ejecutivo y las cúpulas del PAN y el PRD que definieron en lo oscurito sus mutuas prioridades a través de las cuales curarse en salud y claro, poder disfrutar así de los privilegios de tener una relación colaboracionista con el ejecutivo federal.

* Es el mecanismo a través del cual podrán justificar todas las reformas regresivas que les permitan profundizar en el modelo neoliberal como ya lo vimos con la educativa, y como pronto veremos con las reformas energética y fiscal en las que abrirán la inversión a privados y gravarán alimentos y medicinas respectivamente.

* Mecanismo con el cual buscan también el regreso del modelo centralista autoritario que tanto le acomoda al PRI, con medidas como la eliminación del fuero para el poder legislativo; la intención de crear un solo código penal y un sólo instituto electoral para todos los estados; y la reforma al Artículo 29 Constitucional que se refiere a la instauración del estado de excepción.

Entre otras medidas del pacto, está la evidentemente populista, cruzada contra el hambre, que básicamente plantea entregar alimento a personas en condiciones de pobreza alimentaria, esta cruzada ha dejado fuera a más de 200 municipios que tienen 50% o más habitantes con desnutrición y en cambio atiende a municipios y delegaciones en el DF que tienen en promedio un millón de habitantes; o sea que están utilizando, políticamente las condiciones de miseria de la población.

Sobre el tema de seguridad, debe alarmarnos que la estrategia es la misma que usó Calderón y los resultados obviamente no cambian, en este periodo en México ha habido ya tres mil asesinatos violentos y el pacto propone la creación de una Gendarmería Nacional, que es la formalización del ejército y la marina en las calles con un mando civil. En total serían 8500 militares y 1500 marinos en la calle.

Hay que destacar que desde que Calderón sacó al ejército a las calles para “combatir el narco”, las denuncias recibidas por la CNDH por casos de tortura del ejército, aumentó en un 425%.

Medidas fuera del supuesto pacto, como la de “austeridad” que entre mucha verborrea básicamente dice dos cosas: que Peña reduce $9 000 pesos a su sueldo que es de casi $200 000 (ya con el descuento), y que el recurso ahorrado por las secretarías federales al no comprarse autos de lujo, lo podrán usar las dependencias mismas en lo que consideren prioritario, es decir que no hay un plan global al que se destinen las limosnas que se ahorrará el ejecutivo.

En resumen tenemos frente a nuestros ojos un gobierno cuyo objetivo es establecer un estadío de miseria para la población de las clases bajas, reduciendo la capacidad adquisitiva de quienes aún tienen un mínimo de capacidad adquisitiva y generando mecanismos de dependencia de la población en situación de extrema pobreza.

Continuar con el sistema neoliberal implica continuar con el hambre, la miseria y con el saqueo del país, la resistencia hoy se tiene que articular en un amplio frente popular que se oponga al neoliberalismo y al autoritarismo, de no hacerlo nos esperan varios años más de oscuridad y muerte.

Volviendo al asunto del IVA a alimentos y medicinas llama poderosamente mi atención la frivolidad de los argumentos de la derecha, dicen que como los ricos compran más alimentos, al aumentar el IVA que hasta hoy tiene tasa cero en alimentos y medicina, garantiza que pagarán impuestos. Es decir que lejos de hacer una reforma fiscal bajo el principio de la equidad (que pague más quien más tiene) y que garantice que todo mundo cumplirá con su obligación, éstos prefieren afectar la capacidad adquisitiva de la clase media en peligro de extinción y profundizar en la miseria y el hambre de más del 50% de la población que vive en condiciones de pobreza.

En contraste con esa posición de los neoliberales que ponen en el centro al capital y en última instancia les importa un comino cuantas personas mueren de inanición, recibimos este marzo con la terrible noticia de la muerte del Comandante Hugo Chávez quien en Venezuela, en poco más de una década, logró cosas que la derecha venezolana había hecho jamás: redujo la pobreza extrema del 40% al 7%; eliminó el analfabetismo; construyó 13 000 hospitales; de acuerdo al índice de GINI, la desigualdad se redujo en un punto, situándose en 0.4068, el más bajo de toda América Latina. En otras palabras Chávez y la Revolución Bolivariana, pusieron el acento en la comunidad.

La sensibilidad de un gobierno se mide a partir de sus prioridades, y para los neoliberales da igual cuanta gente muera de hambre siempre y cuando las cifras macroeconómicas se mantengan estables, en este mundo si hay algo anacrónico y que va en contra de la humanidad y el planeta mismo, es el capitalismo que en estos momentos se encuentra en su etapa neoliberal.

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