Una familia común

Por Eder Guevara

Pablo, en el camión que viene de Coacalco, Estado de México, con rumbo al metro Indios Verdes en la Delegación Gustavo A. Madero, se queja del costo del pasaje ($12 pesos), y de que nada le alcanza -sobre todo en estas fechas navideñas-, este señor de algo así como 51 años, debe migrar cotidianamente al Distrito Federal para trabajar, tiene dos hijos, una hija, un perro y su esposa María que ayuda a una vecina con la venta de tamales afuera de la privada de casas de interés social que es donde viven. Esta casa la adquieron hace diez años ya y es la fecha en que deben lo mismo que al inicio, más un porcentaje de intereses.

Emiliana (su hija) tiene 17 años, estudia en el Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Vallejo, de la UNAM, y gracias a que una hermana de Pablo vive en el DF y le prestó un comprobante de domicilio, fue posible registar a Emiliana como habitante de la Ciudad de la Esperanza y de esa forma se hizo acreedora a la beca del programa “Prepa Sí”; de lo contrario habría tenido que seguir el destino de Erick y Juan Pablo, sus hermanos de 22 y 25 años, que tuvieron que abandonar la escuela porque ya no les alcanzaba el dinero para pagar las colegiaturas de la Universidad Autónoma del Estado de México, más los pasajes diario hasta Toluca, más las comidas que invariablemente debían ser al menos dos veces al día, y ni qué decir de la posibilidad de ir algún día a la quincena al cine, que por cierto cada vez es más caro -sobre todo desde que hicieron la payasada esa del cine “3D”, que es lo mismo pero te cobran el doble, aunque dice el Paco que sí se ve y escucha más chingón, pero ¿a poco el final de la película es distinto si la veo en tercera dimensión?- dijo con un tono de molestia y curiosidad Juan Pablo en una conversación con Emiliana, cuando platicaban de que tenían ganas de ver “Batman, el Caballero que Asciende”, sobre todo porque ella escuchó en el CCH que en esta película hacen una loa al establishment capitalista… -eso del establishment, ha de ser muy bueno, como para que Batman lo defienda ¿no crees?- dijo incrédulo Erick. -¿qué va a ser bueno?- preguntó Emiliana, y continuo -los pinches gringos temen tanto a la construcción de un sistema más sustentable y socialmente amable al suyo, que utilizan a sus súper héroes para engañar y alienar a las nuevas generaciones. Ahora resulta que el Venom ese, es un anarquista, terrorista, una anomia que lo único que busca es el caos, “¡Imaginen un mundo sin autoridades, ni dinero; ya nadie podría ir al cine!” Dicen los pinches gringos. Si en este sistema capitalista neoliberal, hay tantísimo dinero y tantas autoridades tan corruptas, que de todas formas no podemos ir al cine…- cerro con un ademan de tristeza Emiliana.

Desconcertado por tantas palabras que hasta parecían groserías ante sus inmaculados oídos, Erick sólo atinó a sacudiese la cabeza y decir -ni pedo, vamos a comprarla pirata-.

-¿Alienar? ¿Sistema capitalista neoliberal? ¿Pues qué será todo eso de lo que habla Emiliana? Estos gringos tan desgraciados, ya no saben ni qué inventar para seguir moliendo- Pensó María, mientras veía partir a sus hijos e hija en busca de la película en versión pirata, sin 3D, ni sonido Dolbi Digital, -ahh yo sí quiero que mi hija e hijos puedan ir al cine- suspiró con tristeza María.
Ya en la noche, luego de la jornada de 9 horas diarias de trabajo en la fábrica de Galletas Mexicanas, donde trabaja Pablo, toda la familia se dispuso a cenar unos molletes que prepararon Erick y su madre.

Pablo se veía totalmente hastiado por el tráfico, las cuatro horas de camino de ida y vuelta, más las 9 de trabajo al día, las deudas, -y encima aguantar a Ramiro, el pendejo de mi jefe- refunfuño Pablo, como cada noche a la misma hora, justo antes de que Emiliana le sirviera el café.

Antes de que siguiera Pablo con las quejas de cada noche, María hizo un tímido ademán para atraer la atención de la familia, y ya que lo logró aprovechó para preguntarle a Emiliana -hija, ¿qué es eso de alie… Alíen … eso que dijiste hace un rato que hacen los pinches gringos con sus superhéroes-, -alienar mamá- corrigió Emiliana con una sonrisa.

-Me contó Eva, mi maestra de la materia teorías del conocimiento, que la alienación es un proceso en el que las personas nos volvemos incapaces de vincular nuestra realidad con la realidad de otras personas y por lo tanto perdemos la capacidad de tener empatía y ser solidarias y solidarios con el resto de las personas y los seres vivos en general, también la alienación es lo que nos permite comprender que mi papá esté tan enojado con su sueldo, su jefe, con las condiciones de vida que tenemos, con el hecho de tener que viajar tanto para trabajar porque en este estado gobernado por el PRI no hay oportunidades de empleo; pero que a la vez se atreva a salir a la calle con esa horrible gorra de Peña Nieto- contestó con mucha calma pero firmeza Emiliana.

Pablo, molesto pero sobre todo avergonzado por el reproche de Emiliana, respondió -oh, pues me la pongo para taparme del sol cuando ando en el camión y así echarme una jetita mientras llego al trabajo o regreso a la casa-

– Sí papá, lo menos importante es que uses esa gorra, lo peor es que votaste por ese mismo partido que aprobó la reforma laboral, que ha votado junto con el PAN por subir el precio de la gasolina, que en este estado no genera trabajo, no ofrece servicios de salud, educacion, ni recreación dignos. Ese partido que pone en riesgo la vida de las mujeres y de las personas jóvenes y sobre todo de las mujeres jóvenes, donde quiera que gobierna, ¿has escuchado eso de los feminicidios papá? Sabías que en el Estado de México, en el gobierno de Peña murieron asesinadas casi mil mujeres, en su mayoría jóvenes, por el solo hecho de ser mujeres? ¿Ese tipo de gobernantes son los que quieres para mí papá? Ya sé que dirás que todos son iguales, pero si así es, ¿por qué en el DF sí se puede estudiar y que te den un apoyo por ello? ¿Por qué en el DF no hay los índices de violencia y de marginación que hay aqui? ¿Si todos son iguales, por qué tuve que mentir para decir que vivo en el DF y así seguir estudiando?-

-Ayer unos compañeros del comité de Generación Progresista del CCH, me dieron este volante, míralo, están pidiendo ideas para cambiar este país y yo tengo una- dijo Emiliana antes de levantarse de la mesa para ir a escribir su idea a la que llamó Campaña contra la Alienación y el Olvido.

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4 thoughts on “Una familia común

  1. Bien Edgar, se siente que es un reflejo de tu propia vida, la mia tambien es compleja, vivo en una ciudad en donde la izquierda apenas empieza a asomar la cabeza, y aunque provengo de una familia burguesa y fui muy burguesa toda mi infancia y adolecencia, eso se acab o hace muchos años, tuve que sacar sola a mis hijos en condicines adversas en un estado muy dificil para vivir y hoy por hoy no tengo a veces ni que comer, asi es la vida, pero debemos tambien confiar en Dios, el nunca nos ha de abandonar, aunque no lo creas, pero si estoy totalemente de acuerdo contigo,el sistema neoliberal agrede a la gran mayoria de personas en este pais, nos hunde, nos limita, nos restringe, nos domina, nos explota, nos condiciona, nos reprime y cada quien desde nuestra trinchera debemos luchar en contra de el. Un abrazo afectuoso facebookero. Lucía

  2. Pingback: ¿Qué es la Alienación? | ederguevara's Blog

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