Sobre las izquierdas electorales, hoy

Hace unas horas a través del Facebook, pregunté a mis contactos los motivos por los que debería yo, que he conocido la parte misógina, clasista y anti chavista de MORENA, afiliarme a su organización. Las respuestas fueron variadas, en su mayoría las respuestas iban en torno a la necesidad de militar en alguna organización que asumiera la transformación del país y que MORENA es la más visible para ello, dicen ellas/os que si bien tiene muchos vicios, vale la pena intentar potenciar sus cualidades y depurar sus defectos. Aunque es una buena respuesta, yo habría empezado por decir que el proceso de selección de su consejo nacional ha sido el más pacífico, abierto y democrático de los últimos años en cualquier otro partido político, que lograron dejar atrás los errores mostrados en sus procesos estatales, que quien quiso ser aspirante se pudo registrar y ganó quien tenía más votos; habría dicho que aunque hay más organizaciones que buscan la transformación del país, MORENA es la única que tiene presencia en todo el país y es la más joven (en cuanto a la cantidad de militantes jóvenes que tiene), y eso la hace la opción más viable para cambiar las cosas; habría dicho que cualquier proceso político es un proceso lleno de contradicciones y que a final de cuentas lo que importa es que tengamos la correlación de fuerzas para modificar lo que queremos.

Lo he escrito en otras ocasiones, no hay ningún cuadro político, ni ninguna organización perfecta, mucho menos que satisfaga las inquietudes y necesidades de toda su militancia, ya no digamos de toda la población. Hay que reconocer que los dirigentes más consolidados del movimiento progresista, son liberales de centro izquierda que vienen de las filas del PRI y ahí tuvieron sus primeros encuentros formativos. Debemos reconocer que a la izquierda mexicana con una postura más cercana al socialismo, nos ha faltado capacidad de conquistar los espacios más importantes de toma de decisiones y cuando así suceda, tendremos más conflictos para arribar al poder político de los que tiene hoy Andrés Manuel.

Pero aunque así es la realidad y debemos reconocerla -o seríamos esquizofrénicos-, no significa que dejemos de denunciar y cuestionar actitudes que no deben ocurrir. Por ejemplo, es cierto todo lo que dije de porque sí podría afiliarme a MORENA, pero también es cierto que no es la única forma de lucha, que mucha de su militancia asume un discurso excluyente y a veces hasta fascista al decir que ellos son la izquierda verdadera, lo mejor de México; reconozcamos que han desaprovechado, como el resto del movimiento progresista, una oportunidad de oro para generar un vínculo con el EZLN, toda vez que no se han pronunciado colectivamente por la aprobación de los acuerdos de San Andrés. Y también, un motivo de peso para no afiliarme sería, que incluso a diferencia del PRD (eso no significa que sí me afiliaré a PRD), no asumen estatutariamente una postura ideológica, incluso viven en una contradicción ideológica constante pues se oponen a la privatización de nuestros recursos, pero jamás hablan de la nacionalización de los que ya se han privatizado.

¿Y qué decir del PRD? Grave error será generalizar, pero el anuncio que se acaba de hacer respecto al consejo consultor del llamado Pacto por México, nos deja ver que las fuerzas del perredismo están casi en su totalidad de acuerdo con ello. Antes algunas voces críticas eran las del Frente Patria para Todas y Todos que hoy con la incorporación de Pablo Gómez y Alejandra Barrales en dicho consejo, han mandado un mensaje de sumisión hacia los chuchos, muy clara. Y sobre IDN, ¿qué decir? A mí me ha tocado ver a esta corriente paralizar todo el partido porque no les respetaron un acuerdo de alguna regiduría en algún estado de la República, y hoy, apenas han hecho tibios reclamos en contra de Jesús Zambrano por atreverse a hablar de todo su instituto. ¿Y las juventudes del PRD? Pues como siempre -y exceptuando a quienes militan en Generación Progresista-, asumen la línea que les da el dirigente de su corriente política.

¿Y dónde está Marcelo? El ex Jefe de Gobierno, aún como Jefe de Gobierno, anunció el 2 de julio, un día después de la elección federal, que iniciaba su candidatura a la Presidencia de la República, bien ahí, está en su derecho, pero y entonces ¿cuál es su programa de gobierno? ¿Qué ha hecho desde que desocupó el cargo en el DF? ¿Por qué no ha salido a dar su versión de lo ocurrido el primero de diciembre que dicho sea de paso, empañó lo que desde mi punto de vista fue su mayor logro: colocar a la Ciudad de México como un oasis en materia de derechos humanos en todo el país.

A un mes de haber iniciado en su cargo, Miguel Ángel Mancera ha dado muchas muestras de que su gobierno no es Perredista, y eso, de ser cierto, podría tener elementos positivos, como el posible combate a un aparato burocrático y corrupto que había comenzado a echar raíces, pero también tendría muchos negativos, lo peor podría ser que se desentienda del programa progresista que aunque no es la panacea, sí es un avance significativo para la vida pública del país, ha sido la vanguardia nacional y la mayor estrella del movimiento progresista desde el gobierno de Cárdenas.

La lucha del movimiento progresista debería trascender la confrontación electoral, deberían tener vínculos más sólidos con el resto de los movimientos sociales del país y del mundo, deberían plantear esquemas comunitarios para combatir desde ya, la pobreza, la exclusión social y la opresión; deberían formar escuelas permanentes de cuadros políticos. Pero no lo hacen y es porque la cultura política del país ha sido determinada por la vieja escuela priísta.

Pero entonces ahora es turno de las nuevas generaciones, si ya identificamos estos vicios, estos errores, estas carencias y vemos que los viejos cuadros políticos no tienen la voluntad y/o visión de corregir, no hacerlo nosotros sería ser cómplices. ¿Cuánta gente está dispuesta a hacerlo desde cualquier trinchera? ¿Seremos capaces como generación de construir un programa que busque solucionar de raíz los problemas históricos del país e impulsarlo desde dónde nos encontremos? Esa es la aspiración de Generación Progresista.

Lo que sí digo es que no estoy dispuesto a esperar a que falten seis meses para la elección presidencial para buscar la unidad de las izquierdas, mucho menos esperaré a que algún dirigente me de luz verde para generar puentes de comunicación con las izquierdas no electorales.

Urgen acciones, necesitamos mayor ímpetu.

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