Antes de la Medianoche

El año 2000 en un contexto nacional donde teníamos al primer movimiento anti neoliberal del siglo protagonizado por estudiantes de la UNAM, al movimiento zapatista con mucha fuerza y con diálogo cordial con López Obrador quien era presidente del PRD y frente a la gran posibilidad de sacar por fin al PRI de los Pinos, parecía que un nuevo amanecer estaba por llegar para México; ¿quién se imaginaría que dos sexenios (panistas) después, todo sería tan turbio? ¿Cómo suponer que los errores y la división de las izquierdas serían la constante de ese momento en adelante? ¿Bajo qué lógica el PRI vuelve a ser opción de millones y lo hacen regresar triunfante y fortalecido?

Ese amanecer fue un espejismo, era el ocaso de nuestra nación y hoy estamos a punto de la media noche.

El papel de Vicente Fox es tres veces infame:

1. Lejos de consolidar un gobierno de alternancia, se dedicó a dar continuidad a las políticas y estructuras neoliberales establecidas previamente por el PRI;

2. Orquestó desde la Presidencia de la República el descomunal fraude electoral que a la postre daría la victoria “haiga sido como haiga sido” a Felipe Calderón; y,

3. Al respaldar el regreso del PRI a los pinos en la persona de Enrique Peña, traiciona su palabra de campaña.

Por su parte Calderón, iniciador del espuriato, en su busqueda de legitimidad y para pagar las deudas adquiridas en campaña no solo con el gobierno norteamericano, sino con poderes fácticos, declara irresponsable y unilateralmente una guerra al narcotráfico que provocó más de cien mil asesinatos de manera violenta, el aumento en el consumo y trafico de drogas y el fortalecimiento de los grupos del narcotráfico en una gran cantidad de municipios del país; hoy podemos decir que una gran parte de la población en el país está secuestrada, sin mencionar las/os más de cien mil desplazadas/os, los casi tres mil feminicidios registrados, la cantidad incalculable hasta ahora de migrantes desaparecidas/os, y el crimen aún impune de la Guardería ABC. La estela que deja Calderón no es de luz, es la estela sombría que dejan la sangre, impunidad, corrupción y el odio, de un pésimo gobernante.

Por su parte, las izquierdas, han creado una gran dicotomía, por un lado dan un claro mensaje a la población de que la ruta de gobierno planteada es la más adecuada y exitosa desde Lázaro Cárdenas, y por otro lado, sumergidos en los conflictos internos ofrecen una imagen de ingobernabilidad e incertidumbre, conflictos aprovechados por un grupo menor pero con la capacidad de apoderarse de las estructuras partidarias, y que vendiendo la idea de inmovilizar y dividir a las fuerzas progresistas, hacen acuerdos con la derecha en el poder; no obstante, el gran conflicto del movimiento progresista ha sido no aclarar sus ámbitos de incidencia y no tener la capacidad de dialogar y construir puentes de entendimiento y colaboración con otras organizaciones y movimientos de la sociedad civil identificados con las posiciones progresistas o de izquierda.

No asumir que en el espectro del movimiento progresista están compañeras y compañeros de distintas tendencias es un error táctico, está claro que hay militancia de la izquierda socialista, como también del centro izquierda o librepensadores y que es precisamente esta tendencia del centro la más posicionada. Provenientes del PRI en su mayoría, son quienes más peso político han obtenido, y como ejemplo basta decir que han sido los únicos militantes que han tenido acceso a la candidatura a la Presidencia. Incluso, en los pasados procesos electorales, hemos visto que el movimiento progresista hace alianzas con la derecha de una u otra forma. Las más claras muestras son las alianzas impulsadas por el PRD en 2010 con el PAN y la alianza hecha por AMLO en el 2012 con personajes como Manuel Bartlet, Manuel Clouthier y una parte fuerte del sector empresarial nacionalista. Estos acuerdos, más allá de posturas morales o ideológicas, lo que nos indican es que el movimiento progresista está conciente de dos cosas: 1. Que con la fuerza propia no les alcanza para acceder al poder político y derrotar electoralmente a la oligarquía; y, 2. Que no existe la pretensión de monopolizar el poder, es decir, que el movimiento progresista está dipuesto a gobernar con todos y para todos los sectores, siempre y cuando (espero), se respeten las líneas programáticas que el movimiento considere prioritarias.

El reto de las izquierdas y el centro del debate en estos momentos, debería ser ¿cómo construir una fuerza política propia capaz de derrotar a la derecha? y varios lo están intentando, habrá que observar el ejercicio de MORENA, y los intentos de recompocisión del PRD, PT Y MC; lo que me parece reprochable y reprobable es la actitud de algunos dirigentes que lejos de consolidarse como oposición ejerciendo la observancia a detalle de los movimientos de los gobiernos saliente de Calderón y entrante de Peña; ni tardos ni perezosos han enfocado sus energías en hacer un Pacto “por” México con el PRI, como si ellos representarán la voz de la población.

De ese supuesto Pacto por México, habrá que estar pendientes de las letras pequeñas, de las implicaciones y la actitud en las cámaras por parte de quienes lo han suscrito.

Por su parte las nuevas generaciones de militantes no logramos cuajar una propuesta que permita acuerpar las inquietudes, demandas y ámbitos de participación de toda la generación, el estigma entre la participación electoral y los movimientos sociales, es una barrera que bloquea cualquier posibilidad de construir una agenda común que obedezca a los intereses propios de la generación y se defienda desde cualquier trinchera.

Estamos a cinco minutos de la media noche, las tareas para que de una vez y por todas, la sociedad civil en México vea la luz, son muchas, muy complejas y requieren de la voluntad política de todas las partes interesadas. La peor noticia no es que el PRI criminal, corrupto y cínico regrese a los Pinos, la peor noticia sería que las fuerzas progresistas y sus partes se dividan aún más, y que su base social entre en depreción y caiga en el lugar común de que nada va a cambiar. Los más graves errores de la dirigencia serían esperar a que nos alcance la coyuntura electoral para buscar unidad, continuar distantes del resto de las izquierdas y sin propuestas concretas y realizables para la población en general.

La madrugada previa al fusilamiento de militantes republicanos, por parte de las fuerzas franquistas, Luis Eduardo escribió esta canción

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